En México, según datos de la Secretaría de Agricultura y desarrollo rural, durante el primer semestre del año 2022, el sector agroalimentario exportó al mundo productos por un valor de 27 mil 645 millones de dólares, lo que representa un incremento del 15 por ciento respecto al mismo periodo de 2021. Además, las importaciones se ubicaron en 21 mil 108 millones de dólares, un crecimiento del 19 por ciento.
Según datos de MInisterio de Agricultura, Pesca y Alimentación el sector agroalimentario español está constituido por unas 900.000 explotaciones agrarias, y más de 31.000 empresas alimentarias, de las que más del 95% son PYMES, teniendo el 80 % de las empresas menos de 10 trabajadores.
La evolución digital del sector agroindustrial se convierte en la herramienta indispensable para su desarrollo y sostenibilidad en el actual entorno económico, y pasa por la extensión de la adaptación tecnológica, la reducción de la brecha entre empresas de tan diferente tipología, y el desarrollo en paralelo el adecuado aprovechamiento de los datos para lograrlo. Todo lo anterior, da lugar a un tercer objetivo, consecuencia y evolución lógica de los anteriores y, desde nuestro punto de vista es importante, como veremos un poco más adelante, como es el impulso a la identificación de nuevos modelos de negocio.
Los Sistemas de Conocimiento e Innovación Agrícolas (Agricultural Knowledge and Innovation Systems, AKIS) son el conjunto de la organización y la transmisión de conocimientos entre personas, organizaciones e instituciones que usan y producen este conocimiento para utilizarlo en la agricultura y sus ámbitos relacionados. Estos AKIS, tanto regionales y nacionales, como internacionales, suponen un interesante modelo de intercambio de gran valor en situaciones de incremento de valor empresarial que creemos que es de gran valor potenciar. .
¿Dónde aportamos el máximo valor en la evolución digital de las empresas agroalimentarias?
En Smartup hemos desarrollado plataformas de investigación de tendencias en múltiples sectores, (gran consumo, turismo, electorales…) siguiendo la misma estrategia. Hemos aplicado analítica del comportamiento (IOB) al incremento de productividad en explotaciones agrícolas y hemos relacionado dicha productividad con la comercialización estableciendo modelos de previsión de ventas.
Todas ellas son acciones de alto valor en función de la fase de evolución digital en la que se encuentra la empresa en cuestión. Sin embargo, habiendo avanzado en todas ellas con resultados significativos, observamos un siguiente paso que puede multiplicar exponencialmente el valor alcanzado: la interacción con nuevos ecosistemas de información.
El sector agroindustrial tiene lugar en un contexto socioeconómico específico, como es el ámbito rural, con sus carencias y oportunidades, que vive de un consumo de sus productos por parte de personas que se encuentran en contextos vitales completamente diferentes. Los modelos de analítica avanzada aplicada a los negocios, comienzan generando optimizaciones de la producción y eficiencia en los procesos productivos, rápidamente abren la puerta a posibles nuevos productos y servicios, pero es solo un poco más adelante en el proceso, en una tercera fase, cuando alcanzamos lo que se denomina Outcome Economy o una economía dirigida por los datos y basada en la creación sostenible de valor a la sociedad.. Y es ahí donde, en Smartup, creemos que reside la verdadera oportunidad de crecimiento sostenible del sector y de sus empresas. Una sustentabilidad basada en cruzar el comportamiento de quienes, por ejemplo, no quieren azúcar, pero valoran el cuidado del medio ambiente, buscan productos de calidad, pero aprecian que se produzcan en entornos sostenibles, en definitiva, un grupo de consumidores que comparta una cultura de consumo responsable y con valores cercanos y asimilables por las empresas que los han sabido distinguir y asociar a sus productos y comunicaciones.
En conclusión, se trata de un sector que está entrando de lleno en la implementación de una estructura analítica externa sólida para conocer comportamientos, interna para dar valor al ecosistema propio de datos y así hacerlo atractivo a aquellos con quien nos interesaría compartirlo y, por último, desarrollando un posicionamiento adecuado que acerque a la compañía a una economía pull a la que llegaremos cuando los sistemas tecnológicos hayan avanzado lo suficiente y la inteligencia artificial sepa qué aconsejar al consumidor para cumplir sus objetivos de satisfacción, salud y cuidado sostenible del entorno.
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